TOXOPLASMOSIS: UNA INFECCIÓN ZOONÓTICA GLOBAL, SUS MANIFESTACIONES CLÍNICAS Y ESTRATEGIAS DE MANEJO

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TOXOPLASMOSIS: UNA INFECCIÓN ZOONÓTICA GLOBAL, SUS 
MANIFESTACIONES CLÍNICAS Y ESTRATEGIAS DE MANEJO
Martínez, et al.
Reciena Vol. 6 Núm. 2 (2026): 45 - 53
https://reciena.espoch.edu.ec/index.php/reciena/index
ISSN 2773 - 7608
TOXOPLASMOSIS: A GLOBAL ZOONOTIC INFECTION, ITS CLINICAL MANIFE 
STATIONS, AND MANAGEMENT STRATEGIES
ARTÍCULO ORIGINAL Recibido: 13/08/2026  ·  Aceptado: 16/09/2026  ·  Publicado: 07/10/2026
1 Jaime Javier Martínez Zambrano * jaime.martinez@espoch.edu.ec
iD
1 Saul Santiago Tumbaco Salinas
saul.tumbaco@espoch.edu.ec
iD
TOXOPLASMOSIS: UNA INFECCIÓN ZOONÓTICA GLOBAL, SUS 
MANIFESTACIONES CLÍNICAS Y ESTRATEGIAS DE MANEJO
1 Escuela Superior Politécnica de Chimborazo, Facultad de Ciencias Pecuarias, Carrera de Medicina Veterinaria, Riobamba, Ecuador.
E-mail:  * jaime.martinez@espoch.edu.ec
La toxoplasmosis es una zoonosis de distribución 
mundial causada por el protozoo intracelular obligado 
Toxoplasma gondii, cuyo ciclo biológico involucra a 
los felinos como hospederos definitivos y a diversas 
especies de mamíferos y aves como hospederos 
intermediarios. El presente artículo analiza el ciclo 
biológico del parásito, sus principales mecanismos 
de transmisión, la participación de los felinos en 
la eliminación de ooquistes y la contaminación 
ambiental, así como las manifestaciones clínicas, 
estrategias diagnósticas, tratamiento y medidas de 
prevención y control. La infección puede adquirirse 
principalmente mediante el consumo de carne cruda 
o insuficientemente cocida, la ingestión de ooquistes 
presentes en agua, suelo o alimentos contaminados 
y la transmisión transplacentaria. Mientras que en 
individuos inmunocompetentes suele ser asintomática 
o presentar manifestaciones leves y autolimitadas, en 
personas inmunodeprimidas, receptores de trasplantes 
y durante la gestación puede ocasionar formas clínicas 
graves. El tratamiento de las formas graves se basa 
principalmente en la combinación de pirimetamina, 
sulfadiazina y ácido folínico. Se concluye que la 
prevención de la toxoplasmosis requiere integrar 
medidas de higiene, seguridad alimentaria, manejo 
responsable de los felinos y reducción de la 
contaminación ambiental, bajo un enfoque de “Una 
Salud”.
Palabras clave: Toxoplasma gondii, toxoplasmosis, 
zoonosis, felinos, ooquistes, inmunosupresión.
Toxoplasmosis is a worldwide zoonotic disease 
caused by the obligate intracellular protozoan 
Toxoplasma gondii, whose biological cycle involves 
felids as definitive hosts and various species of 
mammals and birds as intermediate hosts. This 
article analyzes the biological cycle of the parasite, 
its main transmission mechanisms, the role of 
felids in oocyst shedding and environmental 
contamination, as well as its clinical manifestations, 
diagnostic strategies, treatment, and prevention and 
control measures. Infection can be acquired mainly 
through the consumption of raw or undercooked 
meat, ingestion of oocysts present in contaminated 
water, soil, or food, and transplacental transmission. 
While infection in immunocompetent individuals 
is usually asymptomatic or presents with mild and 
self-limiting manifestations, it can cause severe 
clinical forms in immunocompromised individuals, 
transplant 
recipients, 
and 
during 
pregnancy. 
Treatment of severe forms is mainly based on the 
combination of pyrimethamine, sulfadiazine, and 
folinic acid. It is concluded that the prevention of 
toxoplasmosis requires the integration of hygiene 
measures, food safety, responsible management of 
cats, and reduction of environmental contamination 
under a One Health approach.
Keywords: Toxoplasma gondii, toxoplasmosis, zoonosis, 
felids, oocysts, immunosuppression.
ABSTRACT
RESUMEN
DOI: https://doi.org/10.47187index.php/reciena/index
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La toxoplasmosis se define como una zoonosis de alcance 
global, cuyo origen se atribuye al microorganismo 
Toxoplasma gondii, un protozoo parásito intracelular 
obligado capaz de infectar a cualquier vertebrado 
de sangre caliente, incluidos los seres humanos. Los 
felinos, tanto domésticos como salvajes, actúan como 
huéspedes definitivos del parásito al albergar su fase 
sexual y eliminar ooquistes no esporulados a través de 
sus heces al medio ambiente (1).
A nivel mundial, se estima una seroprevalencia media de T. 
gondii del 25,7 %  (IC 95 %: 25,6 % - 25,8 %), aunque existen 
importantes diferencias entre regiones. Se han registrado 
valores promedio de 61,4% en África,  38,5 % en Oceanía, 
31,2 % en Sudamérica, 29,6 % en Europa, 17,5 % en Estados 
Unidos y Canadá y 16,4 % en Asia, lo que evidencia la 
amplia distribución de esta parasitosis y la influencia de 
diferentes condiciones ambientales, climáticas, culturales 
y alimentarias sobre su transmisión (2).
La transmisión de T. gondii al ser humano ocurre 
principalmente mediante la ingestión de quistes 
tisulares presentes en carne cruda o insuficientemente 
cocida y por la ingestión de ooquistes presentes en 
agua, suelo o alimentos contaminados. También puede 
producirse transmisión vertical por vía transplacentaria 
durante la gestación y, con menor frecuencia, mediante 
transfusiones sanguíneas y trasplantes de órganos (3).
Toxoplasma gondii presenta especial importancia clínica 
debido a que la gravedad de la infección depende 
principalmente del estado inmunológico del huésped. 
En 
individuos 
inmunocompetentes, 
la 
infección 
primaria suele ser asintomática o manifestarse como un 
cuadro leve y autolimitado; sin embargo, en pacientes 
inmunodeprimidos, particularmente leve aquellos con 
VIH/SIDA o receptores de trasplantes, la reactivación 
de la infección puede producir formas graves como 
encefalitis toxoplásmica y enfermedad diseminada. 
Asimismo, la infección durante la gestación puede 
ocasionar 
toxoplasmosis 
congénita 
y 
provocar 
alteraciones neurológicas, oculares y viscerales en el 
feto (4).
Además de su importancia clínica, la toxoplasmosis 
constituye un problema de interés veterinario y 
ambiental debido a la participación de los felinos en la 
eliminación de ooquistes y a su posterior dispersión en 
el ambiente. La presencia de gatos domésticos, ferales y 
semidomésticos, así como sus hábitos de alimentación 
y contacto con fauna silvestre, puede favorecer la 
contaminación del suelo y el agua y contribuir al 
mantenimiento del ciclo de transmisión de T. gondii (1).
1. INTRODUCCIÓN
2. MATERIALES Y MÉTODOS
2.1. Búsqueda de información bibliográfica
Para la elaboración del presente artículo se realizó una 
revisión bibliográfica de carácter descriptivo, enfocada 
en recopilar información científica relacionada con 
la toxoplasmosis, su ciclo biológico, mecanismos de 
transmisión, fisiopatología, manifestaciones clínicas, 
diagnóstico, tratamiento y medidas de prevención. La 
búsqueda se efectuó a partir de artículos científicos y 
revisiones especializadas relacionadas con Toxoplasma 
gondii, 
considerando 
principalmente 
literatura 
científica publicada en revistas especializadas de 
parasitología, microbiología, infectología y medicina.
La información seleccionada permitió integrar aspectos 
relacionados con los diferentes estadios del parásito, la 
participación de los felinos como hospederos definitivos, 
la transmisión mediante ooquistes y quistes tisulares, 
así como las características clínicas de la infección en 
individuos inmunocompetentes e inmunodeprimidos. 
También se revisaron publicaciones enfocadas en la 
toxoplasmosis asociada con trasplantes, la infección 
congénita y la contaminación ambiental por ooquistes.
2.2. Criterios de selección de la información
Para la selección de las fuentes se consideró 
principalmente su pertinencia con los objetivos del 
artículo, actualidad, respaldo científico y relación 
directa con los aspectos epidemiológicos, biológicos, 
clínicos y terapéuticos de la toxoplasmosis. Se 
priorizaron artículos científicos publicados en revistas 
especializadas y revisiones de literatura que aportaran 
información sobre el ciclo biológico de T. gondii, sus 
mecanismos de infección, las manifestaciones clínicas 
y las estrategias diagnósticas y terapéuticas. Asimismo, 
se tomaron en consideración publicaciones que 
abordaran específicamente la participación de los gatos 
domésticos, ferales y semidomésticos en la eliminación 
En este contexto, el conocimiento de los mecanismos de 
transmisión, las manifestaciones clínicas, las herramientas 
diagnósticas y las estrategias terapéuticas resulta 
fundamental para comprender la importancia de esta 
zoonosis y establecer medidas adecuadas de prevención 
y control. Por ello, el presente artículo tiene como 
objetivo analizar de manera integrada el ciclo biológico 
de Toxoplasma gondii, sus mecanismos de transmisión, 
las principales manifestaciones clínicas según el estado 
inmunológico del huésped, las herramientas diagnósticas 
y las estrategias terapéuticas y preventivas disponibles 
para el manejo de la toxoplasmosis.
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3.1. Manifestaciones clínicas según el perfil del huésped
Las manifestaciones clínicas de la toxoplasmosis presentan 
diferencias importantes de acuerdo con el estado 
inmunológico del huésped. Mientras que en individuos 
inmunocompetentes la infección primaria suele ser 
asintomática o presentar síntomas leves y autolimitados, 
en pacientes inmunodeprimidos puede producirse una 
reactivación grave y potencialmente mortal (4).
3. RESULTADOS
de ooquistes y la contaminación del ambiente, debido a 
su importancia en la transmisión del parásito. 
2.3. Sistematización y análisis de la información
Una vez recopilada la información, se realizó una 
lectura analítica y comparativa de las fuentes 
seleccionadas, organizando los datos de acuerdo con 
los principales componentes abordados en el artículo. 
La información fue clasificada en diferentes categorías: 
ciclo biológico y fisiopatología, mecanismos de 
transmisión, manifestaciones clínicas según el estado 
inmunológico, métodos diagnósticos, tratamiento y 
medidas de prevención y control.
Posteriormente, los contenidos fueron integrados de 
manera secuencial para facilitar la interpretación de 
la información y establecer relaciones entre el ciclo 
biológico del parásito, la participación de los felinos y 
3.2. Herramientas utilizadas para el diagnóstico 
El diagnóstico de la toxoplasmosis requiere integrar diferentes herramientas de laboratorio, imagen e 
histopatología, cuya utilidad depende principalmente del estado inmunológico del paciente y de la presentación 
clínica. En conjunto, estas estrategias permiten identificar la respuesta inmunitaria frente al parásito, detectar su 
material genético y reconocer las alteraciones tisulares asociadas con la infección (1).
Tabla 1. Principales manifestaciones clínicas de la toxoplasmosis según el estado inmunológico del huésped
Tabla 2. Principales herramientas utilizadas para el diagnóstico de la toxoplasmosis
Nota. Información tomada de (4,5).
Nota. Información tomada de (5,6).
Perfil del huésped
Características clínicas principales
Inmunocompetentes
Aproximadamente el 80-90% de las infecciones primarias son asintomáticas o subclínicas. Cuando 
aparecen manifestaciones clínicas, generalmente corresponden a un cuadro agudo y autolimitado 
caracterizado por fiebre, cefalea, mialgias y linfadenopatía cervical indolora. La principal 
manifestación focal puede ser la afectación ocular, incluyendo uveítis posterior y coriorretinitis.
Inmunodeprimidos
En pacientes con VIH/SIDA, receptores de trasplante de órganos sólidos (TOS) o de células madre 
hematopoyéticas (TCMH), la reactivación de la infección puede presentar una evolución grave 
y fulminante. La manifestación más característica es la encefalitis toxoplásmica, que puede 
producir fiebre, cefalea intensa, alteración del estado mental, déficits neurológicos focales, ataxia y 
convulsiones. También pueden presentarse complicaciones extracerebrales, como neumonitis grave.
las diferentes formas de presentación de la enfermedad. 
Los datos relevantes sobre los mecanismos de infección 
y la seroprevalencia en poblaciones felinas fueron 
organizados mediante tablas, mientras que la información 
clínica y terapéutica fue sintetizada mediante un análisis 
descriptivo de la literatura seleccionada.
Herramienta 
diagnóstica
Características y utilidad
Laboratorio clínico
La evaluación de anticuerpos a partir de ensayos de inmunoenzimáticos (ELISA) determina la 
presencia de anticuerpos IgM e IgG y el perfil serológico de un paciente. La respuesta humoral es 
muy escasa en individuos inmunodeprimidos y, como consecuencia de ello, la identificación del ADN 
del parásito a través de la reacción en cadena de la polimerasa (PCR), y de forma especial en líquido 
cefalorraquídeo (LCR), sangre o tejidos, cobra mayor importancia desde un enfoque diagnóstico.
Diagnóstico por 
imagen
La resonancia magnética (RM) cerebral resulta ser un recurso esencial en aquellos casos en los que 
se presume un caso de neurotoxoplasmosis, dado que puede evidenciar diversas lesiones focales, 
preferentemente en la región de los ganglios basales o en el área de uniones corticomedulares; 
dentro de los hallazgos indicados, figura el “signo de la diana excéntrica”, entendido como aquel 
hallazgo característico para las lesiones que están asociadas con neurotoxoplasmosis. 
Histopatología
El estudio histopatológico permite identificar directamente las alteraciones producidas por el 
parásito. En procesos agudos pueden observarse taquizoítos, mientras que en fases crónicas 
pueden identificarse quistes tisulares. En los ganglios linfáticos se ha descrito una combinación de 
hiperplasia folicular, microgranulomas e hiperplasia de células B monocitoides.
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3.2. Estadios parasitarios y ciclo biológico de Toxoplasma gondii 
El ciclo biológico de T. gondii comprende diferentes formas parasitarias que participan en la transmisión, 
multiplicación y persistencia del microorganismo. Los felinos constituyen los hospederos definitivos, mientras 
que diferentes especies de mamíferos y aves actúan como hospederos intermediarios. Las formas de mayor 
importancia biológica corresponden a los esporozoítos, taquizoítos y bradizoítos (6).
El ciclo se inicia cuando un felino ingiere presas que 
contienen quistes tisulares con bradizoítos. Estos 
son liberados en el tracto digestivo y posteriormente 
invaden los enterocitos, donde se desarrolla la fase 
sexual del parásito. Como resultado de este proceso 
se forman ooquistes que son eliminados al ambiente 
mediante las heces, en condiciones adecuadas de 
temperatura y humedad, los ooquistes desarrollan su 
capacidad infectante y pueden contaminar agua, suelo 
y alimentos (7).
En los hospederos intermediarios, los esporozoítos 
liberados después de la ingestión de ooquistes se 
transforman en taquizoítos. Estas formas se multiplican 
rápidamente y se diseminan por vía sanguínea 
y linfática, como consecuencia de la respuesta 
inmunitaria, los taquizoítos pueden diferenciarse en 
bradizoítos y formar quistes tisulares, estableciendo 
una infección crónica y latente (7).
3.5. Participación de los gatos domésticos, ferales y 
semidomésticos
Los felinos tienen un papel fundamental en el ciclo de 
transmisión de T. gondii, debido a que constituyen los 
Tabla 3. Estadios parasitarios de Toxoplasma gondii.
Tabla 4. Principales mecanismos de transmisión de Toxoplasma gondii.
Nota. Información tomada de (4,7).
Nota. Información tomada de (7).
Estadio parasitario
Características principales
Esporozoítos
Se encuentran contenidos en los ooquistes eliminados al ambiente por los felinos. Después de la 
esporulación constituyen una forma infectante para los hospederos intermediarios.
Taquizoítos
Son formas de replicación rápida relacionadas principalmente con la fase aguda de la infección. 
Pueden diseminarse por diferentes tejidos mediante la invasión de células nucleadas.
Bradizoítos
Son formas de replicación lenta que permanecen agrupadas dentro de quistes tisulares. Se relacionan 
con la fase crónica o latente y pueden persistir durante largos períodos en los tejidos del hospedero.
En individuos con inmunosupresión grave, los 
bradizoítos 
contenidos 
en 
los 
quistes 
pueden 
reactivarse y transformarse nuevamente en taquizoíto, 
esta reactivación favorece la diseminación del parásito 
hacia diferentes órganos y puede comprometer 
principalmente 
el 
sistema 
nervioso 
central, 
produciendo cuadros de encefalitis toxoplásmica (7).
3.4. Principales mecanismos de transmisión de 
Toxoplasma gondii
Entre los medios de propagación se ha establecido 
la ingesta de ooquistes a través de alimentos, agua o 
suelo contaminados, la ingestión de quistes tisulares 
presentes en carne cruda o insuficientemente cocida, la 
transmisión transplacentaria y, con menor frecuencia, 
la transmisión asociada con transfusiones sanguíneas 
y trasplantes de órganos (4).
Forma parasitaria
Mecanismo de transmisión
Ooquistes
Ingestión de agua o alimentos contaminados, contacto con suelo contaminado y ausencia de higiene de 
manos después de actividades relacionadas con tierra o superficies contaminadas.
Quistes tisulares
Ingestión de carne cruda o semicruda que contiene bradizoítos. Se incluyen principalmente carnes de 
cordero, cerdo, cabra y, en menor medida, res, caballo, conejo y aves.
Taquizoítos
Transmisión transplacentaria, transfusiones sanguíneas y trasplantes de órganos. También se 
han descrito en diferentes fluidos biológicos, aunque su elevada susceptibilidad a las condiciones 
ambientales limita la transmisión horizontal por esta vía.
hospederos definitivos capaces de eliminar ooquistes al 
ambiente. Los gatos ferales permanecen principalmente 
en ambientes exteriores y tienen poco o ningún 
contacto con los seres humanos, mientras que los gatos 
semidomésticos corresponden a animales que han 
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Tabla 5. Seroprevalencia de T. gondii en gatos de diferentes poblaciones del continente americano
Nota. Información tomada de (4).
tenido contacto con personas, pero que posteriormente 
fueron abandonados, se extraviaron o permanecen gran 
parte del tiempo fuera del domicilio (4).
Los gatos ferales y semidomésticos pueden contribuir a 
la contaminación de ambientes domésticos y silvestres 
mediante la eliminación de ooquistes. La presencia de 
estos animales alrededor de áreas productivas también 
se ha relacionado con la exposición de especies 
destinadas a la producción animal. Se ha observado, 
por ejemplo, una relación entre el incremento de 
poblaciones de gatos jóvenes alrededor de granjas y 
Además, se han descrito diferencias en la frecuencia 
de infección según la edad y las condiciones de 
exposición de los felinos. Los gatos jóvenes presentan 
especial importancia epidemiológica debido a que 
pueden experimentar su primera infección y eliminar 
ooquistes. Asimismo, la presencia de gatos con acceso al 
exterior favorece el contacto con presas potencialmente 
infectadas y, por consiguiente, la incorporación del 
parásito al ciclo doméstico y ambiental (4,8).
Contaminación ambiental por ooquistes
La contaminación ambiental constituye uno de los 
principales 
componentes 
epidemiológicos 
de 
la 
toxoplasmosis. Los ooquistes eliminados por los 
felinos pueden llegar al suelo y a fuentes de agua, 
desde donde pueden incorporarse a diferentes cadenas 
de transmisión. La magnitud de esta contaminación 
depende de factores como la cantidad de gatos presentes, 
su estado de infección, el acceso al exterior y las 
condiciones ambientales que favorecen la persistencia 
de los ooquistes. La densidad de las poblaciones felinas 
y las condiciones ambientales pueden modificar la 
probabilidad de eliminación de ooquistes. En este 
contexto, la presencia simultánea de poblaciones 
una mayor seroprevalencia de T. gondii en cerdos (4,8).
Seroprevalencia de Toxoplasma gondii en poblaciones 
felinas
La presencia de T. gondii ha sido documentada 
en poblaciones felinas domésticas, abandonadas, 
semidomesticadas y silvestres de diferentes regiones 
del continente americano. Los resultados muestran 
variaciones importantes según la población estudiada, 
la ubicación geográfica y el método diagnóstico 
empleado (4).
Población
Tipo de población
Gatos positivos/evaluados
Método
San Pablo, Brasil
Pacientes en clínica 
veterinaria
119/163
Inmunofluorescencia 
indirecta
Bogotá, Colombia
Gatos abandonados
52/170
Aglutinación modificada
Ciudad de México, México
Gatos salvajes
4/6
Fijación de complemento
Panamá, Panamá
Gatos semidomesticados
110/241
Aglutinación directa
Victoria, Canadá
Pacientes en clínica 
veterinaria
16/63
Aglutinación directa
Columbia Británica, Canadá
Gatos domésticos
50/221
Inmunofluorescencia 
indirecta
Florida, Estados Unidos
Gatos salvajes
49/533
ELISA (IgG)
Illinois, Estados Unidos
Gatos de granjas de cerdos
223/295
Aglutinación directa
Población
Tipo de población
Gatos positivos/evaluados
Método
humanas y felinas constituye un factor relevante para 
comprender la distribución ambiental del parásito (2,4).
Estrategias para mitigar la contaminación ambiental
Las estrategias fundamentales orientadas a minimizar 
la contaminación comprenden restringir el libre 
tránsito de los gatos domésticos, limitar su capacidad 
de depredación sobre la fauna local, proporcionarles 
alimentación comercial, controlar su reproducción 
y realizar una adecuada eliminación de sus heces; 
también se recomienda recoger diariamente las heces 
de los areneros y mantener una adecuada higiene de 
estos espacios (4).
Para la población general, las medidas preventivas 
incluyen el lavado de manos después del contacto 
con tierra, el uso de guantes durante actividades de 
jardinería o agricultura y el adecuado manejo de 
alimentos y carnes. Estas medidas adquieren especial 
importancia en personas con inmunosupresión y 
durante el embarazo (8).
Tratamiento y estrategias terapéuticas
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4. DISCUSIÓN
Tabla 6. Esquema farmacológico utilizado en el tratamiento de la toxoplasmosis.
Nota. Información tomada de (2,5,6).
Fármaco
Característica del tratamiento
Pirimetamina
Dosis de carga de 200 mg, seguida de 50-75 mg/día.
Sulfadiazina
1000-1500 mg cada 6 horas.
Ácido folínico (leucovorina)
5-25 mg/día, administrado conjuntamente para disminuir la toxicidad hematológica.
Trimetoprima-sulfametoxazol 
(TMP-SMX)
Alternativa terapéutica cuando existe intolerancia o hipersensibilidad al esquema 
convencional. También tiene utilidad como estrategia de profilaxis en determinados 
pacientes inmunodeprimidos.
Fármaco
Característica del tratamiento
Pirimetamina
Dosis de carga de 200 mg, seguida de 50-75 mg/día.
Sulfadiazina
1000-1500 mg cada 6 horas.
Ácido folínico (leucovorina)
5-25 mg/día, administrado conjuntamente para disminuir la toxicidad hematológica.
En 
pacientes 
inmunodeprimidos, 
el 
tratamiento 
oportuno adquiere especial importancia debido al riesgo 
de progresión hacia formas neurológicas y diseminadas. 
La prevención de la reactivación mediante estrategias de 
profilaxis también constituye un componente relevante 
del manejo de pacientes con alto riesgo.
La evidencia revisada muestra que la toxoplasmosis 
presenta un comportamiento clínico estrechamente 
relacionado 
con 
el 
estado 
inmunológico 
del 
huésped, Elmore et al. (4) señalan que en individuos 
inmunocompetentes la infección suele permanecer 
asintomática 
o 
manifestarse 
mediante 
signos 
inespecíficos y autolimitados, mientras que en pacientes 
con alteraciones de la inmunidad puede adquirir 
características mucho más graves. En correspondencia 
con ello, Adekunle et al. (2) afirmaron que los receptores 
de trasplante pueden presentar formas severas de 
toxoplasmosis, especialmente si hay reactivación 
de una infección previa. En su parte, Layton et al. 
(3) describieron que la toxoplasmosis severa puede 
encontrarse en huéspedes inmunocompetentes, y su 
versatilidad como expresión clínica puede conducir 
a que afecte preferentemente al sistema nervioso 
central. Todo ello justifica la pertinencia, considerando 
el perfil inmunológico de los pacientes para entender 
la evolución de la enfermedad.
Sánchez y Besteiro (8) explican que la capacidad de 
Toxoplasma gondii para producir enfermedad depende 
de múltiples factores relacionados con la virulencia 
del parásito, la invasión celular y la respuesta 
inmunitaria del huésped. Esta relación permite 
comprender por qué una misma infección puede 
permanecer controlada durante largos períodos o, bajo 
determinadas condiciones, progresar hacia formas 
graves. En este sentido, Attias et al. (7) describen que 
los taquizoítos constituyen la forma de multiplicación 
rápida responsable de la diseminación durante la 
fase activa, mientras que los bradizoítos permanecen 
en quistes tisulares y pueden mantenerse durante 
períodos prolongados. Dubey et al. (9) coinciden en 
que la transformación entre estas formas parasitarias 
constituye un elemento fundamental para comprender 
la persistencia y reactivación de la infección.
La respuesta inmunitaria también constituye un factor 
determinante en la evolución de la toxoplasmosis. 
Schanz et al. (10) destacan la participación de las 
células mieloides en los mecanismos de defensa frente 
a T. gondii, ampliando la comprensión de la respuesta 
inmunitaria involucrada en el control de la infección. 
De forma complementaria a lo que hemos mencionado, 
Sánchez y Besteiro (8) resaltan que la interacción de los 
mecanismos de virulencia del parásito y las respuestas 
defensivas del huésped determina en gran parte el 
establecimiento de la infección y el daño del tejido. De 
tal forma que, el permanecer el parásito no se puede 
considerar sólo por lo que se refiere a su biología, 
sino que también hay que tomar en consideración la 
interacción del propio patógeno y la respuesta del 
sistema inmunitario.
En relación con la transmisión, Tenter et al. (11) 
establecen que T. gondii puede alcanzar al ser humano 
mediante diferentes vías, entre ellas la ingestión de 
quistes tisulares presentes en carne insuficientemente 
cocida, el consumo de agua o alimentos contaminados 
con ooquistes y la transmisión congénita. Elmore et 
al. (4) resaltan además la importancia epidemiológica 
de los felinos como hospederos definitivos, debido 
a su capacidad para eliminar ooquistes al ambiente. 
Esta 
situación 
adquiere 
especial 
relevancia 
cuando se considera la presencia de gatos ferales y 
semidomésticos, ya que Gering et al. (8) demostraron 
que la infección por T. gondii puede modificar el 
comportamiento de determinados huéspedes silvestres 
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frente a los felinos, favoreciendo potencialmente las 
interacciones que mantienen el ciclo del parásito.
La contaminación ambiental es, por tanto, un elemento 
importante en la epidemiología de la toxoplasmosis. 
En este sentido, Zhu et al. (1) encontraron que la 
densidad de la población humana y las variaciones 
de temperatura podrían estar conectadas con la 
prevalencia de eliminación de los ooquistes en 
felinos tanto domésticos como silvestres. Lo que nos 
permite entender que la contaminación ambiental no 
tan solo depende de la existencia de gatos, sino que 
también intervienen las distintas variables ecológicas 
y demográficas que pueden potenciar la persistencia 
y la distribución del parásito. En la misma línea, 
las medidas preventivas deben tener el propósito 
de disminuir la exposición a las heces de gatos, de 
evitar que los gatos cacen o ingieran presas infectadas 
potencialmente infectadas, o continuar con la misma 
línea de conducta de fomentar el manejo adecuado de 
la tierra, agua y los alimentos.
La importancia de los animales domésticos y de 
producción dentro del ciclo epidemiológico también 
ha sido documentada. Jama y Yihun (12) evidenciaron 
la presencia de anticuerpos contra T. gondii en ovinos y 
señalaron su importancia zoonótica, particularmente 
debido al consumo de carne. Este resultado concuerda 
con lo que han dicho Tenter et al. (11), los cuales 
reconocen el consumo de carne cruda o poco cocinada 
como una de las rutas de transmisión más importantes 
al ser humano, y por lo tanto la prevención de la 
toxoplasmosis requiere no solo tener en cuenta la 
exposición ambiental a ooquistes sino también la 
seguridad alimentaria y las prácticas de manipulación 
y cocción de productos de origen animal que sean 
adecuadas.
Con relación a las manifestaciones clínicas, los 
resultados 
muestran 
que 
la 
diferencia 
entre 
inmunocompetentes e inmunodeprimidos es muy 
marcada. Elmore et al. (4) describen una presentación 
clínica generalmente leve en inmunocompetentes, 
mientras que Adekunle et al. (2) reportaron formas 
clínicas más graves en receptores de trasplantes. 
Robert-Gangneux et al. (5) igualmente alertaron 
sobre la importancia de la toxoplasmosis en 
receptores de trasplantes, donde la infección puede 
representar una complicación grave. Esta diferencia 
permite entender que el diagnóstico y el tratamiento 
incipientes adquieran un carácter especial en los 
pacientes inmunosuprimidos, aunque no presentan 
manifestaciones clínicas, por el momento.
La infección congénita constituye otro escenario 
de especial importancia debido a sus posibles 
consecuencias sobre el desarrollo fetal. Kota y 
Shabbir (13) señalan que la transmisión materno-
fetal puede ocasionar manifestaciones de diferente 
gravedad, incluyendo alteraciones neurológicas y 
oculares, además de complicaciones que pueden 
aparecer posteriormente durante la vida. Estos 
hallazgos complementan lo señalado por Tenter et 
al. (11) respecto a la transmisión vertical y permiten 
considerar la toxoplasmosis congénita como una de 
las formas de infección en las que la prevención y el 
reconocimiento temprano tienen mayor relevancia.
En lo que respecta al tratamiento, la literatura revisada 
avala el uso de esquemas que buscan controlar la 
multiplicación activa del parásito, especialmente 
en las formas graves de la enfermedad. Rauwolf et 
al. (6) subrayan la necesidad de un diagnóstico y 
tratamiento precoces en pacientes trasplantados de 
células hematopoyéticas respecto a la posibilidad de 
fragilizar a estos pacientes e inducir enfermedad grave; 
Adekunle et al. (2) mostraron cómo la toxoplasmosis 
en receptores de un trasplante podría asociarse con 
un peor pronóstico clínico y por ello es necesario 
mantener la vigilancia en este grupo de pacientes. Por 
lo que la terapia que proporciona el tratamiento no debe 
ser tratada de forma aislada sino que debe integrarse 
dentro de una estrategia que incluya la identificación 
del riesgo, seguimiento clínico y prevención de la 
reactivación.
La investigación experimental también ha permitido 
explorar nuevas alternativas para el manejo de la 
enfermedad. El-Kady et al. (14) observaron que 
Zingiber officinale produjo efectos favorables frente a 
alteraciones asociadas con toxoplasmosis aguda en 
un modelo experimental en ratones. Sin embargo, 
estos resultados son los que se obtienen en un modelo 
animal y no permiten inferir que esta alternativa 
podría asemejarse a los tratamientos aplicados en 
personas. Lo que quiere decir que si bien los estudios 
experimentales son un punto que puede abordar la 
maduración de nuevas estrategias terapéuticas, todavía 
queda la necesidad de la existencia de suficiente 
evidencia clínica antes de entrar en la práctica habitual.
El control de la toxoplasmosis requiere de un enfoque 
global que relacione la salud humana, la salud animal 
y el medio ambiente. Elmore et al. (4) destacan la 
importancia epidemiológica de los felinos en el 
mantenimiento del ciclo del parásito, mientras que 
Zhu et al. (1) evidencian la influencia de factores 
ambientales y poblacionales sobre la eliminación 
de ooquistes. A esto se suma la importancia de la 
transmisión alimentaria descrita por Tenter et al. 
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TOXOPLASMOSIS: UNA INFECCIÓN ZOONÓTICA GLOBAL, SUS 
MANIFESTACIONES CLÍNICAS Y ESTRATEGIAS DE MANEJO
Martínez, et al.
Reciena Vol. 6 Núm. 2 (2026): 45 - 53
(11) y la participación de animales de producción 
señalada por Jama y Yihun (12). En conjunto, estos 
hallazgos respaldan el enfoque de “Una Salud”, en el 
cual la prevención de la toxoplasmosis no depende 
exclusivamente del tratamiento del paciente, sino 
también de la vigilancia de las poblaciones animales, la 
reducción de la contaminación ambiental, la higiene, 
la seguridad alimentaria y la educación de la población.
5. CONCLUSIONES
La toxoplasmosis puede definirse como una zoonosis 
con distribución cosmopolita cuyo comportamiento 
clínico depende fundamentalmente de la interacción de 
las propiedades del parásito y del estado inmunológico 
del hospedador. En las personas inmunocompetentes 
la infección transcurre asintomáticamente o con una 
leve clínica; sin embargo, en los inmunodeprimidos, 
los receptores de trasplantes y, por supuesto, durante 
el embarazo, la infección puede sentirse a través de 
manifestaciones clínicas graves, de ahí la importancia 
de la identificación precoz de la existencia de los 
grupos de riesgo.
El ciclo biológico de Toxoplasma gondii y la participación 
de los felinos como hospederos definitivos permiten 
entender la importancia epidemiológica que tienen 
los ooquistes en la contaminación ambiental. La 
eliminación de los ooquistes dependerá de factores 
relacionados con las poblaciones felinas y con factores 
ambientales, de donde se deduce que la prevención 
debe contemplar no sólo el manejo responsable de los 
gatos, sino el control de la contaminación del suelo, del 
agua y de los alimentos.
Las principales maneras de transmisión hacia el 
ser humano son el consumo de carne cruda o poco 
cocinada que contenga quistes tisulares, la ingesta oral 
de ooquistes provenientes de agua, suelo o alimentos 
contaminados y la transmisión materno-fetal. Por todo 
ello, las medidas de prevención han de hacer énfasis 
en la cocción adecuada de los productos cárnicos, la 
correcta higiene de manos, la manipulación segura de 
alimentos y el manejo adecuado de las heces del gato, 
en especial en mujeres embarazadas y en personas 
inmunodeprimidas.
En lo que respecta a la terapia, la combinación 
de pirimetamina, sulfadiazina y ácido folínico se 
mantiene como una de las más importantes alternativas 
terapéuticas que existen para las formas clínicas graves 
de la enfermedad, sobre todo cuando existe compromiso 
neurológico o un sujeto inmunodeprimido. En estos 
pacientes, una rehabilitación y un diagnóstico precoz, 
así como la vigilancia de aquellos grupos de riesgo 
mayor, son esenciales para el disminuir complicaciones 
y mortalidad asociadas a esta enfermedad.
El control de la toxoplasmosis requiere un enfoque 
integral de “Una Salud”, debido a la estrecha relación 
entre la salud humana, animal y ambiental. La 
educación de los propietarios, el manejo responsable 
de los felinos, la prevención de la contaminación 
ambiental, la seguridad alimentaria y la vigilancia de 
poblaciones animales constituyen medidas esenciales 
para reducir la transmisión de T. gondii y su impacto 
zoonótico. Organización Mundial de la Salud.
6. AGRADECIMIENTO
Los autores desean expresar su más sincero agradeci-
miento a la Escuela Superior Politécnica de Chimbora-
zo (ESPOCH) y a la Facultad de Ciencias Pecuarias por 
las facilidades institucionales y el apoyo institucional 
que han proporcionado para la elaboración del presen-
te artículo. El mismo agradecimiento se hace extensivo 
al apoyo académico y científico en la fase de revisión 
y de análisis sobre la información disponible para la 
toxoplasmosis y su consecuente contribución al desa-
rrollo del presente trabajo y de la divulgación de co-
nocimientos sobre esta importante zoonosis desde un 
enfoque de “Una Salud”.
7. CONFLICTO DE INTERÉS
Los autores declaran no tener conflictos de interés.
8.  REFERENCIA BIBLIOGRÁFICA
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